Ayer por la tarde al ir a misa un muchacho se acercó para preguntarme si en la iglesia servian chocolate o café por ser la festividad de los Reyes, por supuesto que esto no es así sobre todo en la última misa de la tarde, noté la tristeza en sus ojos, inmeditamente me pidió si le podía ayudar para un café con leche, mi espíritu natural se llevó las manos a los bolsillos, pero mi incredulidad humana me hizo dudar de aquella persona, ¿realmente tenía hambre o era uno de esos borrachines que anda pidiendo de iglesia en iglesia para comprar cerveza barata?, tras un titubeo silencioso de un par de segundos el muchacho se vino abajo y explicó con dolor en sus palabras que la ayuda era para saciar su hambre instantánea y nada de vicios.
Pudo mi naturaleza cristiana sobre mi dureza humana, creí en su petición por hambre ya que su primera intención habia sido preguntando por si en la iglesia invitaban a una taza de chocolate, así medité, un café con leche le costaría al menos un euro y una pasta otros cincuenta céntimos, así le ayudé con 1.50€. Agradecido y con un poco de vergüenza se marchó, y yo con el corazón encogido por no ser mas generoso me fui a mi cita semanal con El Señor.
Vivimos tiempos duros, hay mucha mas gente por la calle de la que creemos que no puede permitirse un simple café con leche para saciar una simple cena, pero hay mucha mas gente con el corazón duro y encogido para ser solidario y ayudar al que lo está pasando mal... y ahora es el tiempo de ser mas solidarios, sobre todo si aún conservamos nuestro trabajo, hay que ayudar al que lo necesite tenga o no cara, tenga o no voz; es el momento de hacer los sacrificios no solo por si nos vemos afectados sino tambien para ayudar a aquel que está sufriendo en el frio de esta oscura crisis, no podemos ver por la ventana y simplemente lamentarnos por lo que se cobijan en una fria esquina o deambulan por la ciudad buscando con honestidad hacer lo justo para cubrir algo tan básico como la alimentación.
Esta mañana me sentía mal por no haber sido mas caritativo, debo reflexionar, porque en estos tiempos que la gente parece retraer mas su mano y deja en la oscuridad al que sufre la mala suerte de estar en necesidad, es este el momento que los cristianos debemos ponernos a prueba, porque la fortaleza de corazón no debe ser solo para uno mismo sino tambien para el prójimo, así nuestra prueba como cristianos no solo reside en estar preparados para cuando la vivamos nosotros, sino tambien en el momento en el que hay que amar al hermano, ahí reside la verdadera fortaleza del cristiano en tiempos de crisis.
Seamos caritativos, aportemos al mundo la crisis de amor que en estos momentos está sufriendo.
Paz
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